Patrimonio de la humanidad convertido en basurero de la pesca

En Península Valdés miles de animales y centenas de especies conviven con los residuos, principalmente plásticos, de la pesca. Ambientalistas critican la irresponsabilidad de la industria pesquera y la inacción estatal, mientras que el gobierno asegura que las acciones que han tomado no han dado resultados.

Los residuos plásticos constituyen uno de los mayores problemas ambientales del planeta: cada año se fabrican unas 400 millones de toneladas de plásticos, de las cuales menos del 10% son recicladas. Luego de ser usados, el 90% de estos desechos terminan depositados en el ambiente, afectando seriamente a los diferentes ecosistemas.

Las costas, mares y océanos son ambientes que padecen seriamente este problema: según datos de Naciones Unidas cada año llegan a los océanos entre 8 y 12 millones de toneladas de plásticos. Parte de estos residuos provienen de las ciudades costeras y continentales –a través de los sistemas fluviales-, también de los cruceros turísticos y otros rubros. Otra gran parte proviene de la industria pesquera, que es la que en esta noticia es señalada por el daño ocasionado al ambiente de Península Valdés.

Hace unos el medio estatal ruso RT –Russia Today – difundió un video en el que se ve a los lobos marinos de Península Valdés arrastrándose en una playa abarrotada de cajones y otros desechos plásticos. La diputada nacional Graciela Camaño re-subió el video en twitter y la situación que se vive en el lugar hace ya varios años volvió a mediatizarse. ¿Y si hacen algo? Le preguntaba la congresista al ministro de ambiente de la nación, Juan Cabandié, al gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la nación.

En respuesta, las autoridades de Chubut y de Nación recorrieron unos 8 kilómetros de costa para constatar y evaluar la situación. Del recorrido se desprende, entre otros datos, que el 80% de las playas de Puerto Pirámides, en la costa de la Península, está contaminada con cajones plásticos, sogas y retazos de redes de pesca.

En tanto, estimaciones de ONG’S y organizaciones ambientales estiman que en las costas de la península hay entre 22 mil y 25 mil cajones de pesca diseminados en las playas. Si, solo hay estimaciones, porque no hay datos oficiales al respecto.

En dialogo con Télam, el subsecretario de Conservación y Áreas Protegidas de Chubut, Sergio Paul Casin, dijo que “no solo cajones de pesca se encuentran a simple vista, sino también sogas, cabos, pedazos de red, palets de madera y baldes. Todos provenientes de la actividad pesquera”. Y agrego que “por lo menos el 80% de las playas tenían esos residuos”.

Casin calificó la situación como “terrible” y aclaro que “pudimos navegar apenas unos 8 kilómetros por las condiciones climáticas, y no llegamos a la peor parte entre Morro Nuevo y Punta Delgada donde las corrientes marinas y el viento tienden a depositar allí”.

Por su parte, sectores ambientalistas critican a las autoridades provinciales y nacionales por la inacción: no hay controles ni multas que den resultados o que ayuden a mitigar la situación. También apuntan a la industria pesquera por la irresponsabilidad ambiental que ha desatado esta situación.

Algunos de los residuos se caen accidentalmente de las cubiertas de los buques, pero también se ha constatado que son arrojadas intencionalmente.

Miles de cajones provenientes de la industria pesquera terminan en las playas de Península Valdés, patrimonio de la humanidad declarado por la UNESCO. /Economía Sustentable/.

Este no es un problema nuevo, por eso Chubut cuenta con el “Plan de Censo y Limpieza Costera”, que consiste en organizar cuadrillas de recolección de basura anualmente en el área costera. El gobierno provincial informo que en las últimas campañas de limpieza se recolectaron unos 2.000 cajones plásticos, así como baldes, pedazos de cajas, guantes, cabos, partes de redes, palets y bolsas.

La tarea de limpieza de estas playas no resulta sencilla porque son de difícil acceso y están alejadas de los centros urbanos. “Hay otro componente, y es el de no molestar a las especies –que allí viven- porque en esta época del año están en pleno proceso de reproducción”, aclaró Casin.

Sin embargo, la recolección de basura no es más que una tardía reacción al problema. Por eso, para atacar al problema de raíz se obligo a rotular los cajones para saber el origen de los mismos y habilitar la vía sancionatoria. “Pero eso no dio resultado, las empresas dicen que les pierden trazabilidad y que no se pueden hacer cargo”, sostuvo el funcionario.

Es sabido que muchos buques y empresas del sector utilizan cajones que no necesariamente tienen el logo correspondiente a su firma. Además, Casin dijo que se han realizado sumarios, actas y multas por esta conducta; pero que esto no lo soluciona porque los montos de las multas contrastan con la rentabilidad de la actividad.

Bajo estas circunstancias, el gobierno busca concientizar sobre los efectos perjudiciales de esta práctica criminal en el sector pesquero, esta acción se llevaría a cabo de la mano de expertos. Otros sectores ajenos al gobierno apuntan a intensificar las sanciones, la trazabilidad y la fiscalización entorno a este problema.

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