El reciclaje como consuelo ambiental del consumismo

Aunque el reciclaje es promocionado por gobiernos y empresas como la mejor solución a la contaminación de la basura, la realidad es muy distante a ello. Debido al bajo porcentaje de reciclaje y a la gran generación de basura, parece que actualmente el reciclaje solo es el consuelo ambiental del consumismo.

Actualmente gran parte de la humanidad está sumergida en el consumismo y en la cultura del descarte: el Sapiens consume recursos naturales a un ritmo insostenible y, simultáneamente, produce cantidades exorbitantes de basura. Según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza, el consumo de la humanidad requiere los recursos de 1.7 planetas para sostenerse en el tiempo, por otra parte, desde el año 1950 hasta hoy se han fabricado más de 8.300 millones de toneladas de plásticos, de los cuales menos del 10% fueron reciclados. 

Desde la década del 1920 el consumismo ha cimentado la economía de muchos países  (principalmente occidentales), durante casi un siglo el consumismo ha alimentado el crecimiento económico constante de muchas naciones, sin embargo a medida que el consumo aumenta, también crece la generación de basura.

Estados Unidos no solo fue el impulsor del consumismo como herramienta económica, sino que es uno de los países más consumistas, (según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza -WWF-, si todos consumiéramos como el estadounidense promedio necesitaríamos los recursos de 6 planetas para sostener ese consumo). Durante décadas EE UU, y gran parte de occidente, recurrió al consumismo como modelo económico: el auge de la clase media estadounidense, la mecanización de las fábricas y el abaratamiento de los productos, junto a un bombardeo publicitario, sentaron las bases de una sociedad de consumo.  

Con la premisa de que un consumo constante hace mover y crecer la economía, la sociedad estadounidense, bombardeada de propaganda, fue adquiriendo hábitos cada vez más consumistas, además, la influencia de EE UU en el ámbito internacional propagó el consumismo en los demás países de occidente. Simultáneamente al auge de la sociedad de consumo, surgió el concepto de ‘obsolescencia programada’ (un modelo productivo que pone en el mercado productos diseñados para romperse en poco tiempo), acelerando el ya desmedido consumo.

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Unas décadas después apareció la cultura del descarte y se popularizaron los productos y envases de un solo uso, en los ‘50 empresas como Mc Donald´s revolucionaron la industria gastronómica y popularizaron la vajilla descartable, en los ‘60 marcas como Coca Cola o Pepsi empezaron a reemplazar sus clásicas botellas de vidrio reutilizables por envases de plástico descartables, en esa época también aparecieron las afeitadoras desechables y un sin fin de productos de un solo uso, la mayoría de plástico. 

Pero en la década de los ‘90 la burbuja consumista estalló: ecologistas y ONG´S, junto con algunos economistas y políticos contrahegemónicos, alertaron sobre la gran contaminación que acarrea el consumismo. 

En concreto, advertían sobre la gran generación de basura que implica el consumismo, y los impactos ambientales de esta. La alerta se transformó en un reclamo masificado, y las masas les exigieron a las empresas y gobiernos una solución a la contaminación de la basura. 

Cada año llegan a los océanos de todo el mundo entre 8 y 12 millones de toneladas de plástico, eso ha provocado que se creen 5 ‘islas plásticas’ en los océanos, la más grande se encuentra en el pacifico norte y supera a España en tamaño. /Sensitur/.

No mucho tiempo después se popularizó el término ‘reciclaje’: los gobiernos anunciaban inversión en el reciclaje y las empresas publicitaban sus productos o envases como ‘fácilmente reciclables’. A su vez, se desembolsaron millones de dólares en marketing para popularizar el concepto: “que la basura vuelva a ser materia prima”. 

Asimismo comenzaron a aparecer puntos de recolección diferenciada de residuos y plantas de tratamiento de basura en las principales ciudades del mundo. Simultáneamente, el ´logo’ del reciclaje apareció en la mayoría de los envases. Diferentes gobiernos empezaron a ofrecer beneficios económicos o fiscales para quien recicle, y muchas empresas comenzaron a beneficiar con descuentos a los clientes que reciclan.

El reciclaje tuvo su época dorada en Europa, Estados Unidos y Canadá a principios de los 2000, gracias a una poderosa acción propagandística los ciudadanos de estas regiones comenzaron a separar sus residuos, confiando en que el gobierno o las empresas se harían cargo de reciclar su basura. Personalmente, viví en España desde el año 2002 hasta el 2011, y alli aprendi la cultura del reciclaje, interiorice el tirar el plástico en el conetendor amarillo, el vidrio en el verde y los papeles en el azul, además si llevaba mis residuos peligrosos (como pilas) a un centro especial,  el estado eximía a mi familia de algunos impuestos.

Luego me mudé a Argentina, y en cierta forma me horrorice con el tratamiento de la basura y la ausencia del reciclaje; pero descubrí el envase retornable, algo que en la península ibérica es inexistente. Quedé atónito el día que compré una gaseosa con un envase retornable,  fue ahí cuando me di cuenta que el autoproclamado ‘primer mundo’ no es tán sustentable como se publicita. 

Con el paso del tiempo, vi como en una década la ciudad provinciana en la que vivo pasó de no tener ‘puntos verdes’ a tener 14 centros de recolección diferenciada. Parece una buena noticia, pero cada año el porcentaje de reciclaje se reduce, a pesar de que cada vez aparecen más ‘puntos verdes’: esto sucede  porque el gobierno municipal  invierte en la recolección diferenciada (lo visible), y no financia la ampliación de la capacidad de reciclaje. 

De todas formas hoy en día el reciclaje es mundial, cualquier urbanización medianamente grande cuenta con un sistema de recolección diferenciada, y cada vez más ciudadanos entienden la importancia de reciclar y cuidar el ambiente. 

Entonces, si el reciclaje está más expandido y cada vez hay más productos reciclables,  ¿Porque aumenta la generación de basura? 

Para responder esta pregunta debemos entender que algunos materiales son fácilmente reciclables, otros requieren de un proceso más complejo y algunos son técnicamente irreciclables. 

El sistema de reciclaje actual podría hacer frente a desechos como el aluminio, el cartón/papel y el vidrio; pero difícilmente podría remediar la contaminación producida por los plásticos y los desechos electrónicos. 

Por ejemplo: una lata de aluminio puede ser reciclada infinitas veces, una botella PET puede reciclarse unas cuantas veces hasta que pierda su composición, y una caja de cartón puede transformarse en bolsas de papel,  pero algunos plásticos y materiales son técnicamente irreciclables.  

Según la ONU, solo el 9% de los plásticos son reciclados. Esto es consecuencia de dos cuestiones: sólo una pequeña cantidad de los plásticos producidos llegan a los centros de reciclaje, y no todos los que llegan a los centros son reciclados. Tengamos en cuenta que existen más de 80.000 resinas plásticas y que solo cuatro de ellas son fácilmente reciclables. 

Además, un estudio del instituto alemán Alfred Wegener publicado en la revista Science, afirma que la contaminación plástica no es solo un problema ambiental, también económico y político. También sugiere que las tecnologías actuales de reciclaje no son suficientes e insta a resolver el problema de raíz.

«El mundo promueve soluciones tecnológicas para reciclar y eliminar el plástico del medio ambiente. Como consumidores, creemos que si separamos adecuadamente nuestra basura de plástico, toda ella se reciclará por arte de magia. Tecnológicamente, el reciclaje del plástico tiene muchas limitaciones, y los países que tienen buenas infraestructuras han estado exportando sus residuos de plástico a países con peores instalaciones», advierte Mine Tekman, coautora del estudio. 

Por ello, Mine insta a «tomar medidas drásticas -para reducir las emisiones de plástico-, como limitar la producción de plástico virgen para aumentar el valor del plástico reciclado”. 

Uno de los mayores problemas del reciclaje de plástico es que casi no es rentable, a las industrias les resulta más barato consumir plástico virgen que polímeros reciclados. Esa es una de las razones por las cuales hay cada vez más envases reciclables y casi ninguno reciclado. 

La exorbitante generación de basura, junto a un ínfimo reciclaje, han colmado los basurales de todo el mundo.

En esa sintonía, los residuos electrónicos tienen un problema similar. La ONU advierte que solo se recicla el 20% de los residuos electrónicos. Nuevamente, el reciclaje de estos desechos es sumamente complejo y el hacerlo no resulta rentable económicamente.

En síntesis, y remontándonos al título del artículo, tal como está implementado el reciclaje: este solo es el consuelo ambiental del consumismo.

Actualmente tenemos una sociedad mínimamente concienciada y, en simultáneo, desinformada en términos ambientales. La gente quiere hacer algo por el ambiente, pero lamentablemente no sabe cómo hacerlo correctamente. Gracias a ello, al Greenwashing y a la ausencia de legislación en estos temas: las empresas y gobiernos se aprovechan de la ignorancia ambiental y presentan al reciclaje como una solución milagrosa a la contaminación de la basura. 

Las empresas quieren que compres sus productos sin remordimientos, total luego los depositas en el contenedor de reciclables y no hay contaminación. Al menos eso es lo que publicitan implícitamente.

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Pero nadie puede afirmar que todos esos desechos serán reciclados, y si alguien lo afirma: miente. Además, muchos de los productos presentados como reciclables no lo son, pero como no hay legislación que lo regule y hay un vasto analfabetismo ambiental, las empresas mienten con total impunidad. 

Además, aunque nadie lo diga, el proceso de reciclaje no está libre de contaminación y, de hecho, tiene un elevado impacto ambiental. 

El sistema de las tres R es interesante: plantea una reducción en la generación de basura, una reutilización de los productos y, en última instancia, el reciclaje de los desechos.

Lamentablemente, los gobiernos y las empresas se centran en el reciclaje: invierten en él y lo publicitan, pero se olvidan de la reducción y la reutilización. 

El reciclaje debería ser el penúltimo eslabón de la economía circular, pero actualmente es tomado como el pilar de lo circular. Para lograr una verdadera economía circular es necesario reducir la generación de basura. El reciclaje no puede hacerse cargo de toda la basura, menos si esta no hace más que aumentar. 

El consumismo es la principal causa de la generación innecesaria de basura, y la cultura del descarte y la obsolescencia programada no hacen más que agravar el problema.  Actualmente las personas compran en el supermercado sin remordimientos, porque luego depositan sus desechos en el contenedor de reciclables, pero nadie les dice que es ínfima la cantidad reciclada. 

Por eso me atrevo a afirmar que, tal y como está implementado actualmente, el reciclaje solo es el consuelo ambiental del consumismo. 

Para resolver el problema de la basura tenemos que ir a la raíz del asunto: la generación de residuos. Es crucial reducir la generación de basura, y para lograrlo es necesario abolir la obsolescencia programada y vetar todos los objetos innecesariamente descartables: en su lugar fabricar productos duraderos y fácilmente reparables, además de incorporar nuevamente los envases reutilizables.

Respecto al consumo, es interesante la idea planteada por el ex presidente uruguayo Jose ‘Pepe’ Mujica, él dijo en una entrevista con la TV española que “tenemos que preocuparnos del consumo sano y necesario de gente que hoy no puede consumir, de esa forma agrandamos todo el mercado mundial y tenemos más trabajo para todos; pero como eso no lo hacemos, construimos ‘pavadas’ para tirar, inútiles, y a eso le llamamos innovación”. “Vas a ver si hay mercado” cuando arreglemos el problema de los que están pasando hambre en América o África, “la generosidad es el mejor negocio” sentenció Mujica.

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