Hallaron microplásticos en la sangre humana

Investigadores de la Universidad Libre de Ámsterdam -Holanda- hallaron micro partículas plásticas en el 77% de las muestras de sangre analizadas. Es la primera vez que se demuestra que los plásticos pueden ‘correr’ por el torrente sanguíneo del Sapiens.

La contaminación plástica es un problema de escala mundial, la ‘omnipresencia’ de este material repercute negativamente en los ecosistemas y en las áreas urbanas. Según datos de Naciones Unidas, cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico globalmente, de las cuales solo se recicla el 9%. 

Los plásticos están presentes en una diversa gama de productos, algunos (como los ‘tuppers’) están hechos en un 100% de plástico, otros (como las ‘computadoras’) componen plástico y otros materiales. Pero el mayor problema de este derivado del petróleo son los plásticos descartables: envases de todo tipo, bandejas de rotisería y vajilla de descarte (entre muchos otros) componen los denominados “plásticos de un solo uso”. Además, una gran parte de productos alimenticios están envasados en plástico, desde el arroz hasta la leche. 

Basta con caminar por nuestro hogar o por las calles de nuestro barrio para dimensionar la presencia del plástico en nuestras vidas y en nuestro sistema socio-económico. Si bien los polímeros son comúnmente utilizados por ser baratos, maleables y prácticos, es inviable fabricar un producto “de un solo uso” con un material que perdura en el ambiente durante centenas de años. 

El plástico, al entrar en contacto con diferentes factores ambientales, se va debilitando y degradando en pequeñas partículas, esto -sumado a su pésima disposición final- ha diezmado a los ecosistemas: en los océanos del mundo hay 5 ‘islas’ plásticas (dos en el atlántico, dos en el pacifico y una en el índico), producto de ello se han hallado polímeros en el interior de diferentes especies acuáticas, algunas comercializadas en las pescaderías. Además, los plásticos se encuentran presentes en el aire de las zonas urbanas y en la red de agua de algunas ciudades. 

Los microplásticos son partículas menores a 5 milímetros de diámetro, y los nano plásticos son casi microscópicos, por eso su presencia suele pasar desapercibida, pero diferentes análisis los han hallado en lugares reconditos como el Ártico o en la cima del Everest. 

Por todo lo mencionado anteriormente, se estima que ingresan a nuestro cuerpo unos 250 gramos de plástico anualmente (el equivalente a una hamburguesa), ya sea por inhalación o por ingerir alimentos y bebidas contaminados con estos. Desde que se conoce que los plásticos ingresan en nuestro cuerpo, diferentes investigadores analizan su alcance y sus consecuencias. 

Han hallado partículas de polímeros en los desperdicios biológicos de los humanos e inclusive en algunas placentas. Ahora, la Universidad Libre de Ámsterdam encontró evidencia de que también están en el torrente sanguíneo de muchos Sapiens. 


Heather Leslie y Marja Lamoree son las responsables de esta investigación con resultados contundentes: constataron que los plásticos ingresan en el torrente sanguíneo de los humanos. Las científicas encontraron plásticos en el 77% de las muestras analizadas, la mayoría de PET -tereftalato de polietileno-, plástico utilizado en gran parte de los envoltorios de productos alimenticios. Los resultados fueron publicados en la revista Environment International.

Muestreo de sangre (FOTO ILUSTRATIVA). /Blueberry Diagnostics/.

Para llegar a estas conclusiones el equipo de investigación desarrolló un método analítico para establecer el nivel de trazas de micro y nano-partículas plásticas en el torrente sanguíneo. Se analizaron muestras de sangre de 22 donantes anónimos buscando la presencia de cinco tipos de polímeros. 

Del total de las muestras, en 17 hallaron presencia de plásticos: la concentración ascendía a una media de 1,6 microgramos por mililitro (comparable a una cucharadita de plástico diluida en 1.000 litros de agua). Solo 5 de los donantes analizados no tenían partículas detectables de polímeros. 

En la sangre ‘positiva’ de plástico hallaron polímeros de estireno, PET, polietileno y polimetilmetacrilato. También se analizó la presencia de polipropileno, pero las mediciones eran demasiado bajas para una información precisa.

El Doctor Dick Vethaak, coautor del estudio, dijo que se trata de un estudio preliminar y que debería realizarse un estudio con más muestras, “se necesita mucha más investigación para entender lo que significa, ¿a dónde va y que hace?” se pregunta el investigador. 

El siguiente paso es conocer si estas partículas pasan de la sangre a los tejidos, por ejemplo: a órganos como el cerebro. Y de ser así, qué repercusiones pueden generar en la salud. 

“Hemos demostrado que nuestro torrente sanguíneo (…) tiene plástico”, señaló Heather. Ahora hay que profundizar en los estudios para saber “si la exposición a las partículas de plástico supone una amenaza para la salud pública”, agregaron los investigadores. 

Naciones Unidas, y muchas otras instituciones y organizaciones, aseguran que el reciclaje no es la solución -total- e instan a reducir la utilización de plásticos y, en la medida de lo posible, sustituirlos por materiales menos perjudiciales para el ambiente y la salud.

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