Un reciclador precarizado murió aplastado por un camión en un basural

La tragedia ocurrió el pasado miércoles en el caótico basural de Pergamino, allí se encontraba trabajando Alejandro Durán junto a su familia, cuando un camión de basura lo aplasto y le arrebato la vida.

Mientras los más de 40 millones de argentinos generan, en promedio, 1,15 kilos de basura por día; centenas de miles de trabajadores precarizados arriesgan su salud y sus vidas recolectando los reciclables en las calles y en los basurales.

Alejandro Duran, de 32 años, es una víctima más del caótico e ineficiente sistema de reciclaje argentino. El pasado miércoles él, junto a su familia, se encontraba recolectando material reciclable en el basural de Pergamino cuando fue aplastado por un camión.

Según fuentes oficiales, el camión llego al lugar para hacer la descarga de basura y los operarios no se percataron de la presencia de Alejandro en el lugar, por lo que, lo aplastaron accidentalmente.

Luego de la tragedia, una ambulancia del SAME llego al lugar y constato la muerte de Alejandro. También se abrió una causa que quedo a cargo de Francisco Furnari, titular de la fiscalía N5, quien ordeno una serie de pericias a la Policía Científica.

Alejandro Duran /FCCyR/.

La muerte de Alejandro deja en evidencia, nuevamente, las precarias, peligrosas e insalubres condiciones en las que trabajan los recicladores. Desde la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores –FACCyR- aseguran que esta fue una muerte “totalmente evitable”.

Se estima que el argentino promedio ‘genera’ más de un kilo diario de basura diariamente–unas 45 mil toneladas a nivel nacional-. Según datos de la ONU, tan solo el 6% de estos desechos son reciclados y, según estadísticas de Capital Federal, el 54% de los porteños no separan sus residuos.

La mayor parte de esta basura va a uno de los más de 200 grandes basurales a cielo abierto de la Provincia de Buenos Aires, en donde trabajan más de 80 mil recicladores que se enfrentan a condiciones laborales indignas e insalubres. Algunos sufren accidentes que los marcan de por vida o, como en el caso de Alejandro, les arrebatan la vida.

Alejandro, conocido por sus allegados como ‘Jarri’, no eligió ser reciclador y, como sus compañeros, fue arrastrado a esta actividad por la necesidad de subsistir.

Pero, aunque la principal motivación de los recicladores es la subsistencia, estos cumplen un rol fundamental que es ignorado por gran parte de la ciudadanía; el trabajo de los más de 80 mil recolectores que operan en la Provincia de Buenos Aires disminuye en un 60% el enterramiento de basura, lo que beneficia al ambiente y, por consecuencia, a la sociedad.

No obstante, los ‘cartoneros’ –como se los conoce popularmente- trabajan en condiciones que no se ajustan a la importancia de su labor y cobran una miseria que no se ajusta al trabajo realizado.

El basural de Pergamino, como la mayoría de predios del país, es  “una montaña de basura, porque no se hace un tratamiento prolijo de los residuos”, además reina el desorden y, en ese contexto “muchas veces se termina imponiendo la ley de la selva y pasan cosas muy tristes”, explica Gerardo Chichizola, militante del Movimiento de Trabajadores Excluidos.

Chichizola explica que los camiones no se manejan con la prudencia necesaria, y relata que son frecuentes los accidentes. Por ejemplo; durante la pandemia un hombre que trabajaba en el lugar perdió parte de su pie en un accidente provocado por una retroexcavadora. Ese mismo escenario caótico, riesgoso e insalubre se agrava en la noche, donde todo sigue funcionando igual, pero a oscuras.

Este es un escenario que, con sus variables, se replica en la mayoría de basurales del país. Es una certeza que la instalación de plantas de tratamientos de residuos agiliza  el reciclado y dignifica el trabajo de los recicladores, sin embargo hay una notable ausencia estatal respecto a esta problemática.

Por eso desde la Federación de Cartoneros reclaman una “Gestión Social Integral e Inclusiva de Residuos Sólidos Urbanos que garantice los derechos y condiciones de seguridad mínimas de las y los trabajadores. Para llevar adelante esta política, resulta fundamental la sanción urgente de la Ley de Envases con Inclusión Social”, además le exigen “al Estado provincial y nacional que dejen de mirar para otro lado y que se trabaje de manera articulada para que tengamos una Ley de Envases que garantice sistemas de reciclado con inclusión social. Que no sean solo palabras, sino políticas públicas que eviten estas muertes”.

Nosotros, como ciudadanos, podemos colaborar con los recicladores entregándoles los materiales limpios en mano u ofreciéndoles otro tipo de ayuda o cordialidad, como una bebida o productos para la higiene, por ejemplo. Sin embargo, se necesita un cambio estructural para minimizar la desigualdad social y dignificar el trabajo del reciclador.

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