Acuerdo de Glasgow: un avance insuficiente contra el Calentamiento Global

Luego de dos semanas de conferencias y negociaciones, y un día después de lo esperado, los 196 países que acudieron a la COP26 firmaron el “Acuerdo de Glasgow”; un pequeño pero insuficiente avance en la lucha contra el Calentamiento Global. Al finalizar las negociaciones el presidente de la conferencia se partió en llanto y se disculpó por el débil acuerdo.

El sábado a última hora se firmó el “Acuerdo de Glasgow”, un pacto internacional para limitar el calentamiento global y, por consecuencia, mitigar los efectos del cambio climático. Es la primera vez que se incluyen a los combustibles fósiles, especialmente al carbón, como responsables del efecto invernadero y se establecen medidas para disminuir el uso y los subsidios hacia este combustible en un acuerdo climático.

No obstante, en el primer borrador del acuerdo se exhortaba a eliminar gradualmente el uso de carbón como combustible, en el segundo borrador se utilizó un lenguaje aún más débil y en la tercera versión se atenuó aún más el mensaje con un pedido para “acelerar los esfuerzos hacia” su eliminación. Esto responde a algunas objeciones realizadas por India y China, dos potencias industrializadas que consideran que el carbón es un pilar para su crecimiento económico. Finalmente, y a propuesta de India, el texto menciona la necesidad de acabar con los “subsidios ineficientes para los combustibles fósiles”, pero sin “desatender circunstancias nacionales particulares”.

En el año 2018 un informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático -IPCC- advirtió que se deben reducir en un 45% las emisiones de Co2 para 2030 con respecto a los niveles del 2010 para alcanzar el objetivo de limitar el sobrecalentamiento a 1,5 C° con respecto a los niveles preindustriales. Ese año, en la COP24, se intentó que se incorporarán al acuerdo las conclusiones de este estudió y la reducción en un 45% de las emisiones, pero fue imposible por el bloqueo y la presión que ejercieron países como Rusia, Arabia Saudi y el Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

Finalmente, en el “Acuerdo de Glasgow” se incorporaron estás referencias y se concreta que los esfuerzos colectivos de todas las naciones deben llevar a que en 2030 las emisiones de Dióxido de Carbono sean un 45% menores que en 2010. 

Otro de los aspectos del pacto de la COP26 es que se admite que los esfuerzos previstos para limitar el calentamiento global no son suficientes, por ende se incluyó en el texto la petición para que se incrementen los planes climáticos para 2022 -tres años antes de lo acordado en el Acuerdo de París-. 

Otro tema crucial del acuerdo es la financiación a la adaptación del cambio climático. En 2009 las naciones desarrolladas prometieron entregar 100.000 millones de dólares a las naciones infradesarrolladas para la adaptación a los efectos del cambio climático, una promesa que no fue cumplida. El texto de Glasgow reconoce y “lamenta profundamente” esta situación e insta a remediarla antes del 2025.

El primer borrador del “Acuerdo de Glasgow” era muy ambicioso en términos de reducción de emisiones y de conservación de ecosistemas claves para el equilibrio del clima, pero las objeciones y presiones ejercidas por algunos países, como India, China o Arabia Saudita, aminoraron gradualmente el ansia de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero -GEI-, transicionar a una matriz energética “limpia” y eliminar el uso de los combustibles fósiles.

De hecho estas presiones y objeciones fueron las que retrasaron la firma del “Acuerdo de Glasgow”.


Ya al final de las negociaciones, el presidente de la COP26, Alok Sharma, rompió en llanto cuando varios países, como Suiza, Trinidad y Tobago, Islas Fidji o Tuvalu, expresaron su decepción respecto a la reducción de las ambiciones climáticas del acuerdo. Sharma se disculpó por lo ocurrido y dijo “esto es lo mejor que hemos podido hacer”.

Alok Sharma lamentándose por el resultado del la COP26

En respaldo a Sharma salió el vicepresidente de la Comisión y jefe de los negociadores europeos, Frans Timmermans, y dijo que “cuando llegamos aquí todos queríamos más -ambiciones-, pero no hemos podido lograrlo, sin embargo este es un buen punto de partida y estamos comprometidos con que a partir de ahora vamos a ser más juiciosos y asumimos el compromiso de comenzar a reducir la dependencia del carbón”. “El texto que se ha acordado refleja un equilibrio de los intereses de todas las partes” agregó.

Antonio Guterres, el Secretario General de la ONU, también se posicionó al respecto con resignación «el resultado de la COP26 es un compromiso que refleja los intereses, las contradicciones y el estado de la voluntad política en el mundo actual». «Es hora de pasar al modo de emergencia. La batalla climática es la lucha de nuestras vidas y esa lucha debe ganarse», sentenció el diplomático portugues.

Al respecto también se posicionaron algunas organizaciones ambientales que calificaron el pacto de “irrisorio”, “sumiso y débil”.

Gabriela Bucher, la directora ejecutiva de Oxfam Internacional calificó al resultado de la COP26 como irrisorio  «las emisiones continúan aumentando y estamos peligrosamente cerca de perder esta carrera contra el tiempo”, “es doloroso que los esfuerzos diplomáticos hayan fracasado una vez más en hacer frente a la escala de esta crisis».

Por otra parte, Greenpeace calificó el acuerdo de “sumiso y débil”. La directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgán, advirtió que el “clima, se está desmoronando a nuestro alrededor; lo vemos cada día en los incendios forestales, los huracanes, las sequías y el deshielo. Se acabó el tiempo, se nos ha acabado el camino, y como cuestión de auto-supervivencia tenemos que movilizarnos urgentemente para crear una presión incontenible que acabe finalmente con la era de todos los combustibles fósiles».

Estos actores también advierten que el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 C° para finales de siglo está a punto de diluirse.

En tanto, la jóven activista sueca, Greta Thumberg opinó que la cumbre fue puro “bla, bla, bla”, afirmó que “el verdadero trabajo” continúa fuera del recinto “nunca, nunca nos rendiremos” sentenció Thumberg.

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Redacción realizada con información de El País, Télam, europapress y Deutsche Welle.

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