La Cumbre -del- Ambiente

La contaminación de la tierra, del agua y del aire, los desequilibrios climáticos y la pérdida de biodiversidad tienen a gran parte de la humanidad preocupada. El 91% de los argentinos están interesados en el cuidado del ambiente y el 84% están dispuestos a involucrarse. En este contexto la educación es clave: la Ley Yolanda y la Ley de Educación Ambiental son reflejos de ello. “Cualquier profesión necesita abordar la temática ambiental”, bajo esa premisa La Cumbre Ambiente ofrece cursos y capacitaciones para que cualquier profesional pueda integrar lo ambiental en su labor. 

La creciente contaminación química que afecta a los suelos, los océanos y el aire, el Calentamiento Global, la grave pérdida de biodiversidad, la deforestación y la desertificación, entre otras problemáticas socioambientales, tienen a una gran parte de la humanidad preocupada: según un estudio de la Fundación Vida Silvestre, el 91% de los argentinos están interesados en el cuidado ambiental y el 84% están dispuestos a involucrarse. La preocupación de los argentinos con respecto al ambiente aumentó en un 16% en los últimos cinco años, cifra que se vaticina seguirá aumentando conforme los problemas ambientales se vayan agravando. 

A principios del 2020 la humanidad abrió otro drástico capítulo en su historia: una pandemia se había desatado. La principal hipótesis de la Organización Mundial de la Salud es que este coronavirus saltó de los murciélagos a los humanos, otra de sus hipótesis involucra a una tercer especie que sirvió como vector del virus, es decir que se trata de una enfermedad zoonótica (que pasa de animales a humanos). Dadas las condiciones actuales: las irresponsables prácticas ganaderas y el avance de la urbanización -entre otras-, se prevé que las enfermedades zoonóticas serán cada vez más comunes, ya que la principal causa de estas es la estrecha relación de los Sapiens con otras especies.

El Calentamiento Global es un problema que ha sido opacado por el covid-19, pero que puede tener consecuencias mucho peores que la pandemia. El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático -IPCC- es muy poco optimista y, entre muchos detalles dignos de analizar, dice que bajó los índices actuales es muy poco probable que el calentamiento se limite a 1.5 grados como se acordó en 2015, y detalla que las consecuencias de un calentamiento por encima de esa cifra serán devastadoras. 

Los plásticos son otro problema altamente preocupante, contaminan la tierra, el aire y los océanos: los respiramos, comemos y bebemos. Investigaciones han encontrado microplásticos en la sangre, los pulmones, las placentas y las heces de los humanos, aunque sus efectos en la salud aún no están esclarecidos. 

Todos estos problemas despertaron un reclamo social ambiental: el sistema económico no debe poner al lucro como único interés, también debe preocuparse por el bienestar social y ambiental. Algunos gobiernos escucharon ese reclamo e instalaron a nivel institucional el concepto de Desarrollo Sostenible, posteriormente las Naciones Unidas propusieron la Agenda 2030.

La educación es uno de los pilares fundamentales para lograr un desarrollo sostenible, en Argentina en los últimos dos años se sancionaron dos leyes que son reflejo de ello: la Ley Yolanda (que establece que todos los funcionarios públicos deben capacitarse en la temática ambiental) y la Ley de Educación Ambiental (que añade lo ambiental en las currículas escolares). 

Lamentablemente el país sudamericano no es un buen ejemplo de implementación efectiva de políticas educativas: la Ley de Educación Sexual Integral tiene más de 10 años y su implementación es escasa o nula, tampoco se hace cumplir. La Ley de Educación Ambiental tiene menos de 1 año y aún ni es nombrada en las escuelas.

Las Universidades -públicas y privadas- siguen teniendo planes de estudio anticuados que no tienen a lo ambiental como eje transversal (muchas carreras aún tienen planes del siglo pasado), exceptuando a las carreras como biología o ciencias ambientales, la mayoría de profesionales formados por las universidades argentinas carecen de conocimientos ambientales profundos y se desarrollan laboralmente sin tener en cuenta a las ecologías. 

Consecuencia de ello: tenemos Ingenieros Agrónomos que desconocen la problemática de los pueblos fumigados, Ingenieras Civiles que creen que es buena idea edificar sobre un humedal,  Licenciados en Periodismo que no saben la diferencia entre Calentamiento Global y Cambio Climático -y dan noticias sobre ello- o Economistas que no cuestionan la economía lineal.

En el contexto ecológico actual es un suicidio colectivo seguir desarrollando un capital humano que ignore las problematicas ambientales, es inviable formar a profesionales para que hagan las cosas que nos llevaron a la actual crisis ambiental, por eso educar -bien- es fundamental. 

Agustina Roich, fundadora de La Cumbre Ambiente, vio ese agujero en la educación y se propuso achicarlo, ella asegura que para lograr un cambio real “todas las profesiones deben desarrollarse con una perspectiva ambiental”.

En comunicación con EcoPress, Roich explica que “la cumbre es una academia virtual que tiene como objetivo capacitar a cualquier persona que se esté desenvolviendo en una determinada disciplina para que pueda valerse y tomar herramientas teóricas y prácticas para abordar lo ambiental desde su área”. 

“Fundamentalmente brindamos capacitaciones con expertos en diversas áreas: tenemos una Guía Práctica para ser un habitante ambientalmente responsable,  un curso de Desarrollo Sostenible y cómo aplicarlo y un entrenamiento de introducción al Cambio Climático, además estamos por lanzar un curso de Economía Circular y otro de Negociaciones Climáticas”, detalla Roich.

“Si hoy tomamos la iniciativa de formarnos profesionalmente en estos temas: en unos años vamos a estar adelantados en estas cuestiones” que serán sumamente importantes en el mercado laboral del futuro. 

“La sostenibilidad y enfrentar la crisis climática trae muchos potenciales puestos de trabajo, algunas profesiones e industrias van a tener que adaptarse y reestructurarse, pero a la larga es más costoso dejarse estar y seguir en la misma línea, que adaptarse ahora”, agrega Roich.

Los cursos y las capacitaciones están brindados por expertos en diferentes temáticas, por ejemplo: la Guia para ser un habitante ambientalmente responsable está brindada por Keyla Rivera, docente puertorriqueña experta en sostenibilidad, el curso de Desarrollo Sostenible es realizado por Agustina, comunicadora social especializada en cambio climático y sostenibilidad, y el de Economía Circular está desarrollado por Carolina Perez, Ingeniera Ambiental especializada en lo circular. 

Estos cursos, además de educarte para que puedas desarrollarte profesionalmente en consonancia con lo ambiental, cuentan con un certificado para que puedas adjuntar en tu Currículum, algo que muchas empresas valoran a la hora de contratar. 

La educación ambiental es fundamental a nivel social, laboral y personal. Ingresa a www.lacumbreambiente.com y descubre sus cursos, con el código “ecopress” obtienes un 10% de descuento en cualquier capacitación. 

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