Colombia: asesinan a Fernando Vela, un ambientalista que lucho por la amazonia

En Colombia los asesinatos son una herramienta para perpetuar el ecocidio que arrasa con la amazonia. En lo transcurrido del 2021 fueron asesinados 86 líderes ambientalistas en este país, uno de ellos es Fernando Vela.

/El Tiempo/

Oriundo del departamento de Caquetá, Fernando creció rodeado de naturaleza. En la escuela su profesor de biología le recordaba constantemente la importancia de la amazona, una gran reserva de carbono y uno de los lugares más biodiversos del planeta, así comprendió que la salud del continente dependía de esa región y comenzó a preocuparse cada vez más por el ambiente.

Al terminar sus estudios básicos decidió mudarse a Bogotá para estudiar medicina en la Universidad Nacional, y gracias a su trabajo y al apoyo de sus familiares pudo recibirse y especializarse en reumatología. Su amigo Luis Espinoza fue el compañero de esa aventura académica y comento que “En el año 98 fuimos los únicos dos caqueteños que pasamos en la Nacional, nos fuimos a vivir juntos a Bogotá y ahí, con mucho esfuerzo, dos provincianos sacamos adelante nuestras carreras”, ambos tuvieron siempre la meta de regresar a su territorio.

“Fernando siempre se destacó porque era el nerd del curso. Le encantaba estudiar y ocupaba el primer puesto académico”, recuerda su amigo. Era un gran lector y cinéfilo, sobre todo si se trataba de temas ambientales, conocía la cultura de su región, las movidas políticas y sociales, sus riquezas naturales y muchas de sus problemáticas.

/El Espectador/

“Recuerdo que cuando era niño me bañaba en la quebrada La Perdiz, en el río Hacha. Era un río claro y caudaloso. Cuando volví me sorprendí de ver en la cloaca en la que lo habíamos convertido” comento Fernando en agosto del 2020 a El Espectador, cuando su fundación Romi Kumu en conjunto con la sociedad civil de Caquetá presentaron tres tutelas ante el Tribunal Administrativo de Caquetá para declarar como sujetos de derecho a los tres ríos más importantes de ese departamento; el Caguán, el Pescado y el Caquetá.

Según informo Luis, solo una de esas tutelas prospero y fue aprobada en primera instancia, aunque en segunda instancia fue rechazada por el Tribunal. Además, recibieron amenazas contra su integridad por parte de grupos ecocidas que desarrollaban actividades petroleras, madereras y ganaderas en la región –contaminaban el rio-.

Vela siempre busco caminos y herramientas para proteger a la amazonia; impulso y apoyo proyectos de conservación, creo reservas, invirtió todo lo que ganaba como medico en la defensa del ambiente y la fauna. Era un gran proteccionista y animalista, creo reservas naturales y un refugio de animales victimas del tráfico de fauna, y más recientemente se enfoco en proteger esta región por el camino de la divulgación.

Hace un par de años, Fernando decidió comprar dos predios de 700 hectáreas que eran usados para la ganadería extensiva en Belén de los Andaquíes, con el objetivo de crear allí una reserva natural de la sociedad civil.

Luego, con el Instituto Sinchi lograron restaurar corredores biológicos plantando más de 130 mil árboles. Además en el predio de la reserva se comenzó a construir un hogar permanente de fauna silvestre incautada que, por sus condiciones de domesticación o de enfermedad no podían ser regresadas a su hábitat natural, y actualmente asisten a más de 70 animales de especies como tigrillos, monos, loros, guacamayos, zorros amazónicos, boruga o paca y el pajul.

Por si esto fuera poco; otras 30 hectáreas son destinadas a fortalecer el programa de conservación de especies de flora y fauna endémicas y amenazadas.

 “La reserva es una fábrica de agua. Por donde la veas hay ríos, nacimientos o quebradas que la atraviesan, como el río Pescado, el Bodoquerito o la quebrada La Arenosa”, asegura Luis Espinoza. Por todas las riquezas de la zona, Fernando estaba convencido de que la reserva podía convertirse en un espacio muy importante de investigación y divulgación científica, con la instalación de senderos ecológicos, cámaras de fototrampeo y puntos de observación de aves, otra de sus pasiones.

Aunque la reserva fue uno de sus proyectos más visibilizados, Vela durante años apoyo otros proyectos e iniciativas de conservación y protección ambiental, uno de ellos se centraba en estudiar y conservar al águila harpía, una de sus aves favoritas, que en Colombia es prácticamente ignorada.

Luego, Fernando observo que todos sus conocimientos médicos, ambientales y científicos podían utilizarse para la concientización ambiental y adopto a la divulgación como una herramienta de conservación; se dedico a recorrer su territorio, a hablar con la gente y a conocer en primera persona muchas de las problemáticas ambientales que amenazan a la amazonia. Había recopilado una gran cantidad de material audiovisual que esperaba convertir en un documental que denunciara e hiciera visible todos los problemas socioambientales de la región.

Paradójicamente; en el documental ‘Monilla Amena, Manifiesto por la Amazonia’ también se trataba el tema de los líderes sociales ambientalistas asesinados, se puede observar como varios defensores ambientales denuncian que las empresas petroleras y mineras realizan amenazas contra su integridad y labor.

/El Espectador/

Lamentablemente, la violencia silencio la convicción y el trabajo de Fernando Vela el pasado 3 de julio, cuando dos hombres armados que se movilizaban en motocicleta dispararon contra el vehículo de Fernando, arrebatándole la vida.

“Si tuviera que resumir en una frase todo ese esfuerzo, ímpetu, convencimiento y trabajo”, asegura Espinoza, “diría que Fernando fue un médico ambientalista de verdad. No de redes sociales o de discursos. De verdad. Porque si algo tenía él para mostrar eran resultados”.

Antes de Fernando, 85 ambientalistas fueron asesinados en Colombia en lo transcurrido del 2021 y según un estudio de Global Witness, en 2019 Colombia ocupo el primer puesto entre las naciones más inseguras para los líderes y defensores ambientales.

Como cuenta una de sus amigas más cercanas, “Fernando era una persona enamorada de su país, de la vida, del medio ambiente y de las causas sociales. Tenía un sentido social que pocos tienen. En un país como este, la memoria es muy importante. Es muy importante no olvidar. Y yo sé que el legado de Fernando no va a morir si no lo dejamos morir”.

Este crimen revivió el debate del Acuerdo de Escazú en Colombia, un acuerdo internacional que busca, entre otras cosas, salvaguardar la vida de los defensores ambientales latinoamericanos. A pesar de que el acuerdo entro en vigencia el pasado 22 de abril, 12 de los 24 países firmantes no lo han ratificado, entre ellos Colombia.

Después de un consejo de seguridad, la Alcaldía de Florencia estableció una recompensa de hasta 20 millones por información que permita esclarecer el asesinato de Fernando Vela. Mientras tanto, líderes sociales y ambientales, colegas, amigos, médicos y quienes pudieron trabajar con él en alguna de sus pasiones piden justicia.

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Redacción realizada con información de El Espectador y Diario Criterio

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