En el marco de la sección “Carta del Lector/a” que este medio ofrece a la comunidad, un lector de la Provincia de Buenos Aires, integrante del colectivo Exaltación Salud, envió la siguiente carta abierta dirigida a “los organismos de Derechos Humanos”. A continuación, compartimos la misiva:
A todos los organismos y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos del país:
En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado por parte de la última dictadura militar-cívico-eclesiástica genocida, desde el grupo Exaltación Salud, organización de vecinos y vecinas en contra del agronegocio y las fumigaciones con agrotóxicos del partido de Exaltación de la Cruz, creemos que es apropiado hacer una convocatoria a ampliar la mirada sobre lo que significan los Derechos Humanos.
Esto a raíz de que, además, el 25 de marzo se cumplen 30 años de la aprobación del primer transgénico en nuestro país: la soja RR (Roundup Ready) de Monsanto, resistente al glifosato. Esta aprobación, durante el gobierno de Menem y materializada por Felipe Solá (entonces Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos), le abrió las puertas a un modelo de agronegocio genocida y ecocida.
Con este modelo, quienes vivimos en pueblos fumigados hemos tenido que ver cómo nuestra salud se iba deteriorando cada vez más, mientras los bolsillos de los pocos ganadores de este modelo se iban inflando. Hemos tenido que contar cada vez más muertes (sobre todo por cáncer) mientras los sojeros contaban sus billetes. Hemos tenido que ver cómo un modelo basado en la muerte y el exterminio, en tecnología creada para la guerra química, se expandía con complicidad estatal por nuestro territorio, arrasando con vidas, con el ambiente, contaminando el agua, el suelo, el aire y lo que comemos. Enfermándonos y concretamente matándonos.
Por eso el concepto de genocidio no es exagerado. Es un sistema de exterminio de la vida. Que esté “escondido”, que aparezca menos en medios y redes o haya sido aceptado como signo de progreso por distintos colores políticos a lo largo de los años, no le quita lo letal.
Esta violación a nuestros derechos se ha repetido en otras manifestaciones del extractivismo que enferma y mata, como la megaminería o el fracking. Pueblos fumigados, asambleas antimineras y demás organizaciones socio-ambientales luchamos contra el mismo monstruo.
Un Estado bien presente, sin importar los colores
En nuestros pueblos fumigados no hay simplemente un Estado ausente que deja que las empresas hagan lo que quieran. No negamos la omisión e inacción del Estado, para permitir que los agrotóxicos sigan inundando nuestras vidas por parte de gobernantes y legisladores, así como no negamos la inacción de jueces y fiscales que cajonean causas. Pero no es solo omisión e inacción, no es solamente “ausencia estatal”: por parte del Estado también sufrimos violencia simbólica, insultos, ninguneos, amenazas y hasta represión y detenciones ilegales, como la que padecimos 3 miembros de este grupo en 2023. Por eso decimos que es un Estado presente, pero presente para proteger al agronegocio.
El Estado, además, aprueba estos agrotóxicos de formas poco transparentes y democráticas. Vemos cómo el Estado pone a las universidades públicas, que deberían ser de y para el Pueblo, a disposición de compañías como la infame Bioceres, creadora del trigo HB4 resistente al glufosinato de amonio. Vemos cómo el Estado promueve una ciencia mercenaria. Mientras tanto, censura a la Ciencia Digna, como ha pasado con el proyecto SPRINT, como ha pasado con Carrasco y tantos y tantas más. Vemos cómo el Estado manda a hacer estudios de agua falsos, en laboratorios con conflictos de intereses, para difamarnos y negar nuestros propios estudios, que son la evidencia concreta de los perjuicios de este modelo.
En ese contexto, no solo nos convertimos en un daño colateral: somos vecinos y vecinas atacados abiertamente con violencia física, judicial, verbal, psicológica o simbólica, por parte del agronegocio o del mismo Estado, por oponernos a un modelo de muerte y contaminación. Esto se ha dado así a partir de que el extractivismo es un modelo de producción que fue adoptado como política por todos los gobiernos, sin grieta alguna, y con apenas matices. El agronegocio no ha sido la excepción.
Sobre los organismos de DD.HH
Siempre agradecemos el apoyo que muchas de las organizaciones que se preocupan por los Derechos Humanos han brindado a Exaltación Salud, así como a otros pueblos fumigados y víctimas del extractivismo.
Sin embargo, nos preocupan dos situaciones que se repiten:
-Por un lado, sentimos que el acompañamiento está presente más que nada en momentos críticos, sobre todo cuando la violencia escala hasta llegar a la represión, la criminalización de la protesta y las detenciones. En un contexto donde se multiplican esos casos, sabemos la importancia de exigir la liberación de quienes caen detenidos o detenidas, y de condenar las represiones. Pero esa violencia es sólo la punta del iceberg. Lo que no se ve es un ataque constante hacia nuestros cuerpos y territorios, que son envenenados sistemáticamente. Y esa violencia debe ser repudiada con igual o más fuerza que las represiones y la criminalización. Proponemos luchar contra el extractivismo y sus manifestaciones cotidianas, y no solamente contra la represión y criminalización asociadas.
-En sintonía con lo anterior, no podemos dejar de señalar que muchas veces los organismos de DD.HH. articulan con partidos políticos u otros actores que han llevado a cabo, ejecutado, garantizado y propiciado al extractivismo como modelo productivo. Nos resulta extremadamente doloroso ver cómo las mismas personas que someten nuestros territorios a un despojo y saqueo luego se lavan la cara con una supuesta militancia por los Derechos Humanos. Exigimos, entonces, romper con esa hipocresía, y poder interpelar de igual manera a quienes niegan el genocidio de la última Dictadura, como a quienes niegan y hasta garantizan el genocidio extractivista en curso.
NUNCA MÁS
El 24 de marzo es una fecha que no sólo nos debería invitar a la memoria, sino a la reflexión de cuáles son las violaciones a los derechos humanos que ocurren en la actualidad en nuestro país. Que él NUNCA MÁS pueda materializarse en un cambio radical de este sistema opresivo, injusto y asesino. Que él NUNCA MÁS no sea una frase dicha a la ligera por algunos políticos una vez al año, para luego proseguir con el extractivismo genocida. Que sea una frase con sentido y coherencia, que sea llevada a la práctica y, que su sentido sea protegido de la hipocresía. En ese sentido, como sociedad toda, debemos darnos a la tarea de reflexionar sobre alternativas urgentes al extractivismo, y creemos que los organismos y organizaciones de DD.HH. tienen un rol fundamental en ello, de la mano de las asambleas y organizaciones anti-extractivistas.
Por todo ello, desde Exaltación Salud, y en una lucha constante contra este modelo que nos enferma, contamina y mata, exclamamos entonces, que vamos a seguir luchando hasta poder decir:
NUNCA MÁS EXTRACTIVISMO
NUNCA MÁS AGRONEGOCIO
NUNCA MÁS AGROTÓXICOS
Invitamos a todos los organismos y organizaciones de derechos humanos a revisar sus estrategias y acciones contra este sistema extractivista, y contra el genocidio y ecocidio que se está llevando a cabo a diario en la Argentina.
Con mucho respeto, les saludamos, e invitamos a establecer un debate que sea nutritivo y positivo para nuestras luchas, al mismo tiempo que les solicitamos apoyo en nuestra pelea contra el agronegocio y la complicidad estatal.
EXALTACIÓN SALUD
Organización de vecinos y vecinas de Exaltación de la Cruz, municipio fumigado con agrotóxicos.
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Imagen de portada: Subcoop.

