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Adiós maestro: se despide uno de los mejores portales de periodismo ambiental de la Argentina

Sala de Prensa Ambiental anunció su cierre, pero deja un enorme legado y valiosas enseñanzas para el periodismo ecológico.
Por Maico Martini.

Ayer, mientras buscaba artículos de interés para leer en el seno de la calma dominical, entré a la web de Sala de Prensa Ambiental –SPA-, uno de los mejores portales de periodismo ecológico del interior del país, a ver si encontraba algún informe que aún no había leído o para leer nuevamente alguno de sus extensos y elaborados artículos, porque a veces a los periodistas se nos olvidan algunos detalles con el paso del tiempo y vale la pena recordarlos.

Para mi sorpresa, el sitio arrojaba el error 403, con una advertencia que decía “parece que no tienes permiso para acceder a esta página”, pensé que era un fallo técnico y que el administrador de la web lo solucionaría a la mayor brevedad posible, ya que quienes manejamos páginas webs siempre procuramos que nuestro humilde espacio digital funcione correctamente, para que el lector pueda acceder desde donde esté cuando lo desee.

Como valoro tanto el espacio que los colegas de Córdoba construyeron a lo largo de 15 años, le escribí a Daniel Díaz Romero, el editor de SPA, poniéndome a disposición para solucionar lo que pensaba que era un error del servidor, o del hosting, o vaya a saber que… No soy un genio de la informática, al contrario, pero siempre siento la pulsión de colaborar con aquellos que a su manera contribuyen en la causa ambiental.

La respuesta llegó en la madrugada, a través de un comunicado del medio, donde anunciaba su cierre. “El precio de la independencia finalmente lo tuvimos que pagar: Nunca recibimos publicidad de grandes corporaciones o entes gubernamentales. Un medio como el nuestro, sin soporte económico, finalmente no puede ya subsistir”, explicaban en la misiva dirigida a sus fieles lectores y lectoras, como quien escribe estas líneas catárticas cual obituario de despedida.

Aun así, fiel a su estilo, el medio no desaprovechó la oportunidad para educar y dejó algunos aprendizajes cultivados a lo largo de los años: el periodismo ambiental debe ejercerse con independencia y contrapoder, ha de procurar mantener una ética activa donde se le dé prioridad a la voz de las víctimas, tiene que confrontar la superficialidad narrativa gubernamental y adoptar una actitud investigativa e incisiva, donde el mayor tesoro es la credibilidad de los lectores.

Sin dudas, Sala de Prensa Ambiental ha cumplido con todo ello y mucho más, y, desde este lado de los Comechingones, el trabajo de los colegas cordobeses ha servido de inspiración, guía y fuente de consulta para muchas notas publicadas aquí. De hecho, tuve el enorme honor de publicar algunas notas en ese prestigioso medio y de instruirme con las valiosas enseñanzas de Daniel, quien también colaboró con este medio.  

En cualquier otro sector mediático, un portal comercial cualquiera se alegraría de que su “competencia” haya anunciado su cierre, pero el mundo del periodismo ambiental es diferente. Aquí no competimos, nos nutrimos mutuamente, somos muy pocos como para ir confrontando entre nosotros: mejor unir fuerzas (no aplica para medios comerciales que enarbolan la bandera del ecologismo para hacer greenwashing, eso no es periodismo). Por eso, el cierre de SPA duele, y mucho.

No solo duele, sino que enoja. En un mundo mediático en el que prima el entretenimiento y la superficialidad, donde los textos son cada vez más cortos y vagos, donde el sensacionalismo opaca la rigurosidad, donde los algoritmos marcan la agenda del día a día, el cierre de SPA genera bronca. Sin dudas, se trataba de un portal que aportaba valor social, cultural, científico y periodístico para toda la comunidad.

Desde aquí, este joven reportero expresa la mayor solidaridad y despide con el mayor respeto que merece uno de los referentes del periodismo ambiental del interior del país.

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